Un simulacro sin evaluación es solo un ensayo
Recorre las tres etapas de un simulacro escolar bien hecho —antes, durante y después— y descubre qué se mide en cada una para transformar el ejercicio en mejoras reales de seguridad.
Recorrer la ruta
La ruta de un simulacro que sí prepara
Recorre las tres etapas y descubre qué se mide en cada una. Avanza a tu ritmo: al completar la ruta se abre el diagnóstico rápido.
Antes: planificar el simulacro para que enseñe algo
Un simulacro evaluado no se improvisa. Se define el escenario, los indicadores que se van a medir y quién observa cada zona del establecimiento.

Escenario definido
Sismo, incendio, amenaza externa o evacuación parcial: cada escenario tiene rutas y decisiones distintas.
Indicadores medibles
Tiempo total de evacuación, tiempo por piso, conteo en zona de seguridad y conductas observadas.
Observadores asignados
Personas neutrales con pauta en mano en escaleras, salidas, zonas de seguridad y salas críticas.
Roles y brigadas activadas
Coordinador general, líderes de piso, apoyo a estudiantes con necesidades específicas y enlace con emergencia externa.
Completa las tres etapas para desbloquear el diagnóstico rápido de tu establecimiento.
Qué incluye un simulacro evaluado por TERO
Tiempos reales
Medición desde la alarma hasta el último estudiante en zona de seguridad.
Observadores en terreno
Especialistas con pauta en escaleras, salidas y zonas críticas del colegio.
Informe con evidencia
Hallazgos por zona, fotografías y comparación con ejercicios anteriores.
Plan de acción
Cada hallazgo con responsable y fecha, listo para integrarse al PISE.
¿Aún no sabes por dónde partir?
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